La Leyenda de La Carambada

La leyenda sobre la muerte planeada de Juárez

La leyenda de la Carambada relata la historia de Leonarda Emilia Martínez, nacida en 1842 en un pueblito cercano a Querétaro llamado La Punta y que probó la tragedia a muy temprana edad tras la muerte de su padre cuando tenía sólo cuatro años. Los habitantes de su pueblo natal tenían la fama de ser ladrones y por esto mismo, Leonarda se dedicaba al robo de caballos y bueyes en las granjas y ranchos cercanos; los años pasaron y se empezó a dedicar a la extracción de oro en diligencias las cuales le repartía a los pobres.

Se le econtraba normalmente en todas las cantinas, fiestas, bailes o casas de prostitución con sus amigos forajidos y se decía que el aspecto que la distinguía era su cicatriz en el carrillo izquierdo de su cara ancha. Su historia de amor cuenta que estaba perdidamente enamorada de un capitán francés llamado José Joaquín Ortíz, el cual trágicamente fue tomado como prisionero en Querétaro y se le condenó a una muerte por fusilamiento. La Carambada fue hasta con el mismo Benito Juárez en busca de salvar a su amor y al no recibir una respuesta, la mujer juró venganza.

Tras este momento, Emilia se volvió despiadada y se dedicó a asaltar todo lo que se le pusiera en su camino. Esto lo hizo hasta que consiguió una letal hierba llamada la “veintiunilla”, que causa la muerte del consumidor a los 21 días. Debido a su popularidad y carisma, encontró la manera de asistir a una cena con Sebastián Lerdo de Tejada, este siendo el sucesor a la presidencia, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia en ese momento. Él se aseguró de llevar a la Carambada con Benito Juárez el cual dejó un vaso durante la reunión. En ese momento, Emilia aprovechó para dejar caer las gotas de la “veintiunilla” en el vaso de Juárez, todo esto visto por Lerdo de Tejada el que no dijo absolutamente nada.

Pasaron los 21 días y sorpresivamente, Juárez murió de una rara anomalía respiratoria haciendo que el cómplice de Emilia pasara a la presidencia del país. Mucho tiempo después, Emlia fue fusilada a sus 86 años y durante la autopsia, se dieron cuenta que seguía viva; fue entonces cuando ella pidió confesar su historia con un sacerdote y difundirla a través de los años, dos días después de haber confesado su historia, la Carambada murió debido a los balazos que había recibido. Su leyenda sigue sabiéndose hoy día y es una posible explicación de la muerte de Benito Juárez.