2 de Octubre no se olvida, pero ¿recordamos todo lo que pasó?

La historia y contrahistoria de esa noche trágica para el país

Fecha de registro: 2020-10-02 10:04:15

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“¡2 de octubre! ¡No se olvida!” es la consigna que concentra la exigencia social de saber la verdad sobre lo acontecido. Según una encuesta realizada en 2003, la masacre del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas es un recuerdo que prevalece entre los mexicanos, pues 53% sabían que hubo tal evento, pero el 80% consideró que se requerían esclarecer los hechos. (Ordoñez, 2003) 

A más de 50 años prevalece el deber de la memoria, el reclamo de que se aclare lo que verdaderamente sucedió. Si bien es innegable que el 2 de octubre fue la consecuencia histórica de una década de represión gubernamental en las instituciones educativas y  producto de un abuso de autoridad contra jóvenes estudiantes que ansiaban mayores libertades.

 

En el marco legal mexicano, la violencia desatada por el gobierno contra la población civil se hizo ver como legítima frente al movimiento estudiantil, que fue declarado ilegítimo con pruebas artificiales. Las pruebas supuestamente eran un plan subversivo de proyección internacional elaborado en Cuba por parte de los “agitadores”, que quedaron sujetas a sanciones por ser ilícitas. Hoy se ha documentado que resultó ser una falso, pues nunca existió tal complot comunista, ni mucho menos la intención de boicotear los xix Juegos Olímpicos que se celebraron en octubre de 1968 en la capital del país

El Estado hizo todo lo que pudo para borrar de la memoria vivida la masacre de Tlatelolco horas después de desatar la oleada de violencia. El ejército ocupó la Plaza de las Tres Culturas y sus inmediaciones; el clero en el templo de Santiago se negó a oficiar misas por las víctimas, además de que trató de impedir que los allegados a éstas colocaran ofrendas el Día de Muertos del 68 dentro y cerca de la iglesia (Poniatowska, 1998). 

La versión del gobierno redondeó a 33 el número de muertos en Tlatelolco. Sin embargo, otras fuentes y testimonios disponibles en la actualidad, indican que a raíz de los hechos violentos del 2 de octubre, con seguridad murieron 44 personas (Doyle, 2006). Pero es altamente probable que en el enfrentamiento se perdieran cerca de 500 vidas humanas (Fournier y Martínez, 2006). 

Hecho más recientes, durante la presidencia de Vicente Fox  se decretó la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp). Se creó con el objetivo de “esclarecer los hechos y dejar constancia de las verdades históricas”. De 1968 hasta hoy hubo varios intentos fallidos de enjuiciamiento a los responsables de la matanza de Tlatelolco. En 2006 a pesar de no haber logrado encarcelar a ninguno de los responsables de la masacre, la Fiscalía Especial sí consiguió un significativo pronunciamiento para la memoria colectiva. Por vez primera y de manera pública y oficial, el Estado mexicano se hizo responsable del genocidio de 1968 en su Informe final.

Para que el 2 de octubre de 1968 permanezca en la memoria es necesario no solamente conmemorar, sino comprender. Lo que sabemos hasta ahora ayuda a la comprensión de lo sucedido, Pero todavía no podemos dar por concluida la investigación. Es tiempo también de empezar a investigar las contrahistorias y la memoria triunfe sobre el olvido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fournier, P., & Martínez, J. Violencia y memoria histórica: Tlatelolco 1968.”. Antropología y Simbolismo.

Casas, A., & Flores Farfán, L. (2018). Entre memoria y olvido: el 2 de octubre de 1968. Revista mexicana de ciencias políticas y sociales, 63(234), 201-214.

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