Casas del terror queretanas

Texto: Karen Tapia.

Fotos: Jorge Cano.

Querétaro está repleto de increíbles lugares, una asombrosa gastronomía y un sinfín de historias que aún retumban entre las paredes de las casonas, pero también tiene algunos lugares que aluden al miedo, a la muerte y al misticismo.

Algunas casas de Querétaro no sólo tienen historias inusuales, sino que lo que ocurrió al interior de sus paredes se ha convertido en verdaderas leyendas de nuestra ciudad. Aquí te dejamos tres de ellas.

LA CASA DE LA ZACATECANA

La casa número 6 de la antigua calle de la Flor Alta, ahora Independencia, única que en esa calle tiene balcones y da su vista al Sur ,estuvo por muchos años deshabitada , porque sobre ella corrían muchas leyendas de espantos y sucedidos ,que cada día influían más en el ánimo de los vecinos. La Zacatecana, dueña de esta casa del siglo XVII, mandó matar a su marido y después mató al ejecutor del asesinato y ambos quedaron enterrados sigilosamente en las caballerizas de la casa, quedando estos crímenes ocultos. La Zacatecana tuvo al fin el pago merecido a sus crímenes, pues poco tiempo después amaneció asesinada; más nadie supo quién fuera autor de esa venganza, quedando este desenlace en el misterio. Muerta la Zacatecana, y debido a la leyenda macabra, los inquilinos permanecían poco tiempo en ella, porque según la tradición popular, habían muchos espantos.

LA CASA DE DON BARTOLO

El nombre completo del terrateniente era Bartolo Sardanetta y Legaspi, Conde de Rayas, a quien apodaban “El Segoviano”. Don Bartolo era un hombre adinerado y cristiano, quien vivía con su hermana quien era con la que se dice sostenía relaciones incestuosas. Se dice que El Segovianao pactó su alma con el diablo a cambio de riquezas dando origen a esta leyenda queretana. Cada año, cuando Don Bartolo celebraba su cumpleaños, este hacía un brindis que decía “Brindo por la señora mi hermana, por mi ánima y por el 20 de mayo de 1701”. La leyenda dice que Don Bartolo falleció de manera inexplicable el 20 de mayo de 1701. La casa estuvo deshabitada por mucho tiempo, pues se dice que por las noches aún se escuchan gritos y lamentos. Actualmente sus paredes alojan a la Secretaría de Educación.

LA CASA DE LA MIJANGOS

Claudia Mijangos Arzac, también conocida con el sobrenombre La hiena de Querétaro, un episodio de los más impactantes para la historia ciudad de Querétaro, en México. Un ama de casa de 33 años que asesinó a sangre fría a sus tres hijos de 11, 9 y 6 años; incitada por voces en su cabeza. Mijangos Arzac despertó escuchando voces en su cabeza. Le decían cosas sin sentido y que erosionaron su sanidad hasta el grado que no supo si se trataba de una alucinación o efectivamente se encontraba hablando con entidades del más allá. Se vistió, fue a la cocina y tomó tres cuchillos, decidida a matar a sus hijos. En su primera declaración, dijo no recordar nada de lo sucedido; e inicialmente sus conocidos y familiares la apoyaron, tomando como base el hecho de que la mujer no tenía antecedentes de problemas mentales severos y era una persona ejemplar. Sin embargo, en la segunda declaración; reveló que una voz en su cabeza le ordenó asesinar a sus hijos. Luego de un juicio que duró un año, Mijangos Arzac fue llevada a un penal en la ciudad de México; donde permaneció por varios años e inclusive fue compañera de celda de la polémica Florence Cassez. El 19 de septiembre de 1991 fue recluida en el anexo psiquiátrico del Centro Femenil de Readaptación Social de Tepepan, al sur de la Ciudad de México. Se espera que se cumpla su condena y que en el 2019 sea liberada, a los 63 años de edad.

LA CASA DE LA INQUISICIÓN

Ubicada en la esquina de las calles de 15 de Mayo y Próspero C. Vega, esta casa tiene muchísima historia. Por un lado, se presume que en los tiempos de la colonia y los primeros años del México Independiente, fue la sede de la poca presencia que la Inquisición tuvo en Querétaro. Por otro, en el lado de las caballerizas -que hoy funciona de vecindad- muchos de los habitantes aseguran haber visto a una mujer, en un vestido similar al de novia, paseándose por los pasillos.

En lo que se refiere a la vivienda como tal, es habitada por una mujer perteneciente a una conocida familia queretana.