Contrastes en Querétaro

Estas zonas comparten código postal, pero las diferencias son enormes.

Querétaro es una ciudad que no para de crecer, desde mediados del siglo pasado ha vivido un importante despegue económico gracias a la llegada de la industria, derivando en un proceso de urbanización e infraestructura sin precedentes. El crecimiento de la urbe se dio a expensas del suelo agrícola, y mientras la ciudad se desborda, los pueblos y ejidos aledaños se van viendo cada vez más limitados y marginados. En consecuencia, hoy en día podemos ver la ciudad llena de contrastes socioeconómicos, más visibles y evidentes que nunca antes.

Existen tres zonas en la ciudad donde se refleja esta realidad muy claramente: Juriquilla, Jurica y El Campanario. El tipo de vivienda y la infraestructura con la que cuentan estos fraccionamientos contrasta radicalmente con las de los pueblos, que se caracterizan por viviendas de autoconstrucción, precariedad en la infraestructura y carencias en los servicios básicos.

Juriquilla

Por varios siglos, el pueblo de Juriquilla fue habitado por campesinos, hasta que hace menos de 100 años, las tierras agrícolas desaparecieron gracias a la inversión inmobiliaria que estalló en la zona. Don José, un habitante del pueblo, nos cuenta que de chamaco trabaja en el campo para los hacendarios, pasaba sus días cultivando papa, frijol, maíz, calabaza, de todo un poco. Según recuerda, hasta había cascadas en la zona que hoy es Real de Juriquilla, pero todo cambió cuando esas tierras que eran la fuente de trabajo y sustento para pueblo entero, pasaron a convertirse, en una nueva y exclusiva zona residencial. Hoy en el pueblo, llega a haber hasta 15 personas en una misma casa, con techos de lámina y sin drenaje, mientras que a unos cuantos metros se encuentran casas de varios millones de pesos. El espacio del pueblo ya no alcanza para albergar a todos sus habitantes, y por esotro lado, Juriquilla con todos sus nuevos y lujosos fraccionamientos no para de crecer.

Jurica

El pueblo de Jurica vivió un proceso similar, la agricultura era la principal actividad hasta que con la venta de la Hacienda en los años 60’s, el reparto agrario no fue benéfico para los pobladores, y muchos se quedaron a expensas de los desarrollos de los nuevos ejidatarios. La hacienda se convirtió en hotel y las hectáreas que habían sido sembradíos, se lotificaron rápidamente para convertirse en un fraccionamiento campestre, que serviría de casa para los nuevos jefes que llegaban a Querétaro por el creciente sector industrial. Esto transformó toda la vida de los pobladores, quienes cambiaron su trabajo en el campo para dedicarse a las actividades comerciales y de servicios, incorporándose a la economía capitalista y a la cultura urbana. Hoy en día, el contraste entre lo terrenos de cientos de metros cuadrados y las avenidas adoquinadas con las casas amontonadas y las paredes grafiteadas, es muy notorio, y aunque ambas partes comparten el problema de las inundaciones, los habitantes y los espacios del pueblo siempre terminan siendo los más afectados. Además, en fechas recientes, algunas calles así como otros espacios comunes han dejado de tener el uso social que antes tuvieron por la creciente degradación, contaminación e inseguridad en el pueblo. Emiliano, que trabaja en la carnicería de su familia, cursa la prepa y nos contó que casi no tiene amigos en el pueblo, porque sus papás no dejan que se junte con los jóvenes de ahí: “Esque sí hay un problema muy grande con las drogas, por eso no tengo amigos aquí. Tampoco salgo de noche” nos comentó el joven cuando le preguntamos sobre su vida en el pueblo.

El Campanario

Por último, tenemos al que se podía considerar el mayor de los contrastes. Lomas del Marqués y El Campanario, ambos en el mismo cerro pero con pocas cosas en común. Comparten la misma ruta para subir, pero mientas que en El Campanario las casas llegan a costar cifras que superan los 20 millones de pesos, el El Campo de Golf siempre está perfectamente regado y las instalaciones de luz son subterráneas, en Lomas las viviendas son más humildes, el pasto y la maleza no dejan de crecer en el parque y las decenas de cables eléctricos están visibles. Además, uno de las dificultades que enfrentan los habitantes de Lomas del Marqués, esque la vida es muy cara, ya que todo se vende a precio para habitantes de El Campanario. “En las verdulerías las cosas llegan a costar hasta el doble que en otras zonas de Querétaro” nos comentó Manuel, habitante de Lomas desde hace 7 años. A diferencia del pueblo de Jurica, Lomas del Marqués goza de cierta tranquilidad y seguridad, aunque no tienen la vigilancia de sus vecinos en El Campanario. De cualquier manera, Lomas del Marqués se ha ido quedando como un espacio humilde, enclaustrado por nuevos edificios de un lado y por una de las zonas de mayor nivel socioeconómico en Querétaro del otro.

Al final, estos contrastes cada vez más bruscos, se ven delimitados ya no solo por fronteras físicas, sino también simbólicas, provocando en ocasiones, rupturas y distanciamiento entre las personas de los diferentes grupos sociales.