El estadounidense que comenzó la moda de mudarse a San Miguel de Allende

En la posguerra, le contó a sus amigos veteranos del pueblito que había conocido en México. Muchos se mudaron

Fecha de registro: 2020-06-27 12:08:57

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San Miguel de Allende, en Guanajuato, es famoso por muchas cosas: su arquitectura e historia, sus tradiciones, sus importantes centros culturales… en general, es famoso por su belleza.

Esto le ha llevado a ser incluso considerada como la tercera mejor ciudad del mundo por la revista Travel & Leisure, galardón que se llevó este 2016.

No obstante, la ciudad guanajuatense también es famosa por su amplia comunidad extranjera que ahí reside. Especialmente, adultos mayores provenientes de Estados Unidos y Canadá.

De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de los más de 70 mil habitantes, 17 mil son extranjeros. Actualmente, viven ahí personas de más de 74 diferentes nacionalidades.

¿A qué se debe esto?
 

Todo comienza con un nombre: Stirling Dickinson.

Según recupera la revista del Smithsonian, Stirling Dickinson era un hombre de 27 años, originario de Chicago, que llegó a San Miguel de Allende por pura coincidencia mientras viajaba por México. Sin saber qué hacer con su vida, llegó a San Miguel de Allende (al jardín principal), justo al amanecer de una mañana de 1937.

Por un retraso en su tren, Dickinson llegó justo al alba. “Había solamente la luz necesaria para ver la iglesia (la Parroquia de San Miguel Arcángel) entre la neblina. Pensé ‘¡Dios mío, qué vista!’. En ese momento me dijo ‘Me voy a quedar aquí”, dijo al ser entrevistado por el autor John Virtue, quien escribió su biografía en el libro “Model American Abroad” (El modelo del americano en el extranjero).

Hay que tomar en cuenta que en esos años, la población sanmiguelense no ascendía a 7 mil personas, producto de los años revolucionarios -donde incluso se quemó el Ayuntamiento de San Miguel.

En diciembre de 1941, Estados Unidos entra a la Segunda Guerra Mundial. Como gran parte de los estadounidenses, Dickinson fue reclutado pero no para ir a luchar contra el régimen nazi en Alemania, sino para servir en la Base de Inteligencia Naval de Washington D.C.

Al terminar la guerra y con el triunfo de los aliados, Dickinson se percató que la victoria no había sido suficiente para mejorar la vida de los veteranos. A sabiendas de que había encontrado un tranquilo paraíso en México, reclutó a cientos de jóvenes americanos para que estudiaran Bellas Artes.

Ahí comenzó la migración de Estadounidenses, que fue especialmente grande en los años de la posguerra. Retirados, veteranos, escultores y pintores quisieron seguir los pasos de Dickinson.

Para el 2010, vivían en San Miguel de Allende alrededor de 8 mil personas provenientes de Estados Unidos, de los cuáles el 80 por ciento son jubilados que se quieren dedicar el resto de su vida a pintar, pasear, y disfrutar de esta etapa de la vida.

Muchos otros han encontrado en San Miguel de Allende excelentes oportunidades para hacer negocios: especialmente en actividades turísticas como el sector restaurantero. También han puesto cafeterías, galerías de arte, y tiendas de ropa.

“El mestizaje ha cambiado profundamente y beneficiado ambos lados”, dijo Luis Alberto Villareal, exalcalde de San Miguel de Allende. “Tenemos una deuda enorme con Sterling Dickinson por ayudar en este despertar de San Miguel de Allende.

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