Hechos sobrenaturales que han ocurrido en Querétaro

Poniéndonos los pelos de punta desde hace cientos de años

Entre las muchas leyendas que existen de Querétaro están las de hechos sobrenaturales que han impactado a los queretanos desde siglos pasados. Te contamos algunas de ellas.

Brujas de Colón

Cada año, en el municipio de Colón, Querétaro, miles de peregrinos acuden a rendir culto a la Virgen del Soriano, desde la capital del estado y otros puntos del país, especialmente de la zona del Bajío. Sin embargo se dice que en el camino hacia la Basilica de Nuestra Señora de Dolores Soriano, los peregrinos no van solos, varios afirman que son brujas.

La historia más popular cuenta que aparecen en forma de extrañas bolas blancas, cuyo proposito es desaparecer a los fieles que se dirigen a rezar. Durante la noche estos focos de luz flotantes aparecen, lo cual provoca que los curiosos fieles quieran seguirlas y de ahí guiarlos hasta su propia desaparación.

Su objetivo es que cada años menos católicos lleguen a su destino para rezar, así como si fueran sirvientes del mismo Diablo, y las personas que han sido testigos de estos extraños acontecimientos afirman que las “brujas” quieren impedir a toda costa su llegada.

Es una de estas historias dificles de confimar, pero cada vez llama más la atención para saber la verdad.

Fenómenos de Exorcismos

Los rumores de que en Querétaro se practica un importante número de exorcismos es histórico. Desde mucho antes del siglo XXI, corría el rumor de que los habitantes eran víctimas constantes de posesiones demoniacas. Dentro de la colonial ciudad de Querétaro, había un lado obscuro que, a principios del siglo pasado, muchos preferían no ver.

La primera vez que la Iglesia habló abiertamente sobre estas supuestas posesiones fue el domingo 29 de Febrero del 2004. Un artículo publicado por El Universal citaba una carta firmada por el entonces obispo de la diócesis de Querétaro, Don Mario de Gasperín, que dirigía a todos los sacerdotes. En la misiva, refería que había habido un incremento de los fenómenos relacionados con «verdaderas posesiones diabólicas», por lo que la diócesis había decidido crear el «Ministerio del Exorcismo» para tratar estos casos.

La Gitana del Río Querétaro

Una tarde de verano de 1853, faltarían al Colegio Civil decenas de estudiantes, decididos a olvidarse de sus complicados deberes y dedicar esa tarde a la diversión. Iban de un lugar a otro, muy animados por su escape de las aulas. 

En su deambular por las calles, se toparon cerca del río Querétaro a un grupo de gitanos acampando. Entre ellos se encontraba una gitana que se acercó al grupo para ofrecer adivinarles la suerte. Divertidos, tendieron uno a uno la mano para enterarse de lo que les traería el futuro. Sin embargo, Simón, uno de los estudiantes, un chico callado y algo penoso, no tendió la mano. La gitana se acercó a él para pedírsela y al fin, Simón tendió la mano para no parecer descortés y la gitana contempló las líneas de su palma. De pronto una expresión de espanto se dibujó en su rostro y anunció: “Recuerda, son las seis en punto de la tarde, hoy es 13 de julio de 1853, dentro de treinta años, no más, no menos, morirás sin remedio.”

Muchos años más tarde, después de ser atormentado por ese futuro, Simón tuvo familia, hijos y dejo todo preparado en su testamento por cualquier cosa que pudiera pasar. Llegó el día de la profecía y Simón se encontró con el destino que le arrebataría la vida tal y como la gitana lo predijo.

El árbol de las cruces

Cuenta la leyenda del árbol de la cruz que esta particular planta, perteneciente a la familia de las mimosas, es la única en el mundo que en lugar de flores le brotan espinas, las que le dan forma casi perfecta de una cruz.

Fue hasta junio de 1697 Fray Antonio Márgil de Jesús, uno de los primeros franciscanos que trabajó en la evangelización de los indígenas de Mesoamérica, al llegar de misionar y trayendo el bastón en que se apoyaba en sus largas caminatas, clavó dicho bastón en los prados del ahora jardín. Al pasar el tiempo el bastón empezó a retoñar y a producir ramas con espinas en forma de cruces y creció hasta convertirse en el árbol que hoy puede verse con la rareza de que no produce ni flor ni fruto, sino solamente hojas diminutas que al llegar el inverno se secan.

Este famoso árbol de la cruz, se ubica en un pequeño jardín interior del Convento de la Santa Cruz de los Milagros, fundado en el año de 1654 como símbolo inequívoco del nacimiento de la Ciudad de Querétaro. Así que cuando vayas a esta histórica ciudad no te olvides de visitar a este convento, el cual es uno de los lugares que no te puedes perder en Querétaro y llevarte de recuerdo estas famosas espinas del árbol de la cruz.

La Cueva del Diablo

Se trata de la entrada de una cueva, ubicada entre el camino a las misiones de Jalpan de Serra y Landa de Matamoros, aunque parece mas una pequeña grieta. A pesar de ser sumamente angosta -difícilmente pueden pasar dos personas al mismo tiempo-, tiene 5 metros de altura y aproximadamente 6 metros de profundidad.

Una vez dentro, se olvida el olor a flora serrana, y los colores verde y amarillo intenso de la vegetación son suplantadas por un gris y negro que nubla los sentidos. El contraste de escenarios también invade la temperatura, ya que del calor húmedo del bosque, se pasa a un seco frío que no hace más que causar escalofríos, que se acrecentan cuando se divisa la figura de la Virgen que está al fondo.

Una virgen vestida de blanco rodeada de veladoras y con una pequeña bandera de México también sobre el pequeño altar es lo único que hay dentro, además de un par de caras diabólicas que se ven en las paredes de la cueva, notablemente marcada por la huella humana.

El fantasma de Maximiliano

Una de las muchas historias que hay sobre Maximiliano y los últimos meses que pasó en Querétaro, se da justo en este templo y en el convento que antes llevaba su nombre (ahora Museo de la Ciudad), pues en sus celdas este emperador pasó sus últimas noches antes de se fusilado en Junio de 1867. Pocos años después de que el emperador perdió la vida, comenzaron a circular historias sobre supuestos avistamientos del fantasma del emperador entre los pasillos del convento y museo, naciendo así la leyenda de que Maximiliano nunca se fue en realidad.

Lo que es un hecho, es que visitar este sitio de noche da, sin duda alguna, una sensación peculiar, como la impresión de que alguien te está vigilando.

Tal vez la extraña sensación parte del hecho de que ha habido muchos sucesos extraordinarios en este convento.

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