Investigadores de Oxford calculan una probabilidad muy baja de que exista otra forma de vida inteligente en el universo

La humanidad desde hace mucho tiempo comenzó a preguntarse sobre lo que ocurre a su alrededor. Algunas preguntas son más sencillas que otras y dentro de esta gama de cuestionamientos, la existencia, el lugar en el universo y si otros mundos podrían tener vida lo suficientemente inteligente como para construir civilizaciones y poder hacer contacto con nosotros como especie.

Este tema ha inspirado gran cantidad de obras de ciencia ficción, pero también sueños de exploración espacial más allá de los rincones de nuestro propio sistema solar. Las preguntas por supuesto, siguen siendo las mismas ¿Estamos solos en el universo? y si es así, ¿Dónde están los viajeros interestelares?

El físico Enrico Fermi se planteó en 1950 que, si existe una elevada posibilidad de que surja vida inteligente alrededor de la zona habitable de una estrella, y en nuestra galaxia hay millones de estrellas con ese potencial. Si es así, entonces ¿Por qué no hemos detectado ninguna señal de vida inteligente? Durante los últimos 60 años, se han desarrollado una serie de posibles explicaciones para este acertijo, conocido como la “La paradoja de Fermi”.

En esta temática, sale la famosa “Ecuación de Drake”, formulada en 1961 por el astrónomo estadounidense Frank Drake, y que permitía calcular qué probabilidad existía de que otra civilización pudiera comunicarse con nosotros. Aunque los resultados fueron esperanzadores para los optimistas que creen en la vida extraterrestre avanzada, lo cierto es que Drake tuvo muchas críticas por los resultados mostrados y los métodos para buscar vida inteligente siguieron avanzando.

Uno de los proyectos más famosos es el “SETI”, del inglés Search for Extra Terrestrial Intelligence, que tratan de encontrar vida extraterrestre inteligente, ya sea por medio del análisis de señales electromagnéticas capturadas por radiotelescopios, o bien enviando mensajes de distinta naturaleza al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado.

A la fecha no se ha detectado ninguna señal de claro origen extraterrestre. Por lo que pareciera que la forma más viable para ver si existe vida extraterrestre avanzada, es valiéndose de los métodos numéricos. Para el verano de 2018, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford liderados por Anders Sandberg, elaboraron un modelo matemático que arrojaba un resultado muy bajo de posibilidades sobre la existencia de vida inteligente en el universo, aparte de la desarrollada en la Tierra. Los autores estimaron que hasta un 99.6% de probabilidad de que estemos solos en la Vía Láctea y hasta un 85% de que estemos solos en el universo observable.

Las conclusiones de estos investigadores fueron como un portazo en la cara para los entusiastas de la creencia de vida extraterrestre avanzada y aunque el equipo utilizó métodos probabilísticos más sofisticados y precisos dentro de la ecuación de Drake, examinaron cuanto tiempo tardó la vida en evolucionar en la Tierra y que tan probable fue cada paso, que al final no dejan de ser números estadísticos de la evidencia experimental. Ninguna cantidad de análisis probabilístico sofisticado puede justificar tratar las conjeturas como si tuvieran algún tipo de peso científico 100% comprobable.

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