Coloridas y divertidas: Las Piñatas

Divertida y colorida tradición

De todos los tamaños, formas, colores y repletas de dulces…¿quién podría no amar las piñatas? Y es que aparte de ser hermosas y divertidas, pocas cosas son tan mexicanas como estas tradicionales artesanías, las cuales están tan arraigadas a nuestra cultura que no pueden faltar en las celebraciones de cumpleaños y mucho menos, en las fiestas decembrinas.

Ahora que la época de las posadas llegó, decidimos contarte un poco sobre la historia de las piñatas, esas que se rompen al son de la canción: “No quiero oro / ni quiero plata / yo lo que quiero es romper la piñata”.

Las piñatas tienen su origen en China, donde eran usadas en las celebraciones de Año Nuevo. Con la llegada de los españoles a México, los misioneros agustinos tomaron este elemento como herramienta de evangelización, incorporándolo a los festejos de las “misas de aguinaldo”, ceremonias realizadas en los días previos a Navidad y que eventualmente serían conocidas como las posadas.

Por esta razón, en sus inicios las piñatas estaban repletas de símbolos religiosos. Eran hechas a mano, de barro, con siete picos que representaban los pecados capitales y papel de colores que simbolizaba la tentación de los placeres superficiales de la vida. El ritual consistía en intentar romper la piñata para “vencer el pecado”, con los ojos vendados como prueba de “fe ciega”. Los frutos que traían dentro, como el tejocote, la naranja, la mandarina, la caña, entre otros, eran productos del campo mexicano y una vez que caían, simbolizaban las bendiciones del cielo para todos en el mundo terrenal.

A pesar de que hoy en día es raro encontrarse con piñatas de barro y repletas de frutos, se sigue involucrando un hermoso proceso artesanal para elaborarlas. Don José Dionisio Delgado Herrera, quien ha estado orgullosamente fabricando piñatas por más de veinte años, nos cuenta que ahora son hechas con cartón, papel maché, engrudo, periódicos viejos, papel de china y pintura, se llenan de todo tipo de dulces, gomitas y chocolates, además de que ahora también llegan a tomar las formas de cualquier personaje u objeto que puedas imaginar.

Actualmente, estas artesanías son una verdadera fuente de empleo para miles de personas a lo largo y ancho del país, como es el caso de la familia de Lorena Rivas, dueña de Candy Shop, una tienda familiar de piñatas ubicada a un lado de los Arcos, justo antes de llegar al mirador. Con ellos, puedes encontrar la piñata de tus sueños, para cualquier cumpleaños, evento y sobretodo, ahora para tus posadas. Abren diario de 10am-8pm, así que no dudes en visitarlos y llevarte a casa una hermosa piñata, manteniendo así, vivas nuestras tradiciones mexicanas.