Los crímenes más crudos ocurridos en Querétaro

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Fecha de registro: 2020-08-19 11:33:34

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Querétaro ha sido escenario de historias que nos enchinan la piel y nos hacen tener pesadillas. Como película de terror, se han desarrollado personajes en la ciudad, protagonistas de las historias más crudas y sangientas.

El crimen de los Darketos de Querétaro

Han pasado ya 20 años desde que esta triste historia sacudió a todo Querétaro. Un homicidio que dejó marcada a la sociedad durante largos meses.

Se trata de la joven que fue brutalmente asesinada durante la ceremonia de su cumpleaños número 14, su cuerpo fue encontrado en tres diferentes puntos del Centro Histórico.

Esto sucedió la noche del 7 de enero del año 2000, cuando Teotli Denith García, Enrique García Martínez, alias ‘Henry’, Francisco Olvera Escobedo alias ‘Crazy’, y el entonces menor de edad, Ramsés Emmanuel González García, asesinaron a la joven Blanca Erika Zamora de apenas 14 años de edad.

Al día siguiente fue cuando el crimen salió a la luz y los queretanos quedaron en shock total. Personal del servicio de limpia de la ciudad encontraron sus restos.

De acuerdo a las primeras versiones que dieron los homicidas -cuyas edades no rebasaban los 20 años- la víctima era la líder del grupo «Los Darketos», al que todos ellos pertenecían. En dicho grupo, realizaban diversas prácticas tanto sexuales como satánicas.

En la declaración que dieron los cuatro involucrados, relataron que se encontraban festejando el cumpleaños número 14 de Blanca, que le habían preparado una fiesta en casa de Enrique García Martínez, alias ‘Henry’, quien vivía en ese entonces en Lomas del Cimatario.

Ahí, mientras la joven cumpleañera se encontraba ‘en trance’, la pusieron de rodillas, le enredaron una cadena al cuello y jalaron de ambos extremos. Mientras esto pasaba, ‘Henry’ la golpeaba en distintas áreas del cuerpo. La víctima dejó de respirar y ‘Los Darketos’ pensaron que había muerto.

Fue Francisco Olvera Escobedo quien tuvo la idea de cortar el cuerpo y deshacerse de la evidencia. Él tomó un cúter y una segueta y comenzó a desmembrarlo. Al terminar, depositaron las piernas, los brazos, el tronco y la cabeza en tres diferentes bolsas negras de plástico. Después de esto distribuyeron las bolsas en el Centro Histórico, con el fin de evitar las consecuencias.

Sin embargo, al día siguiente el personal municipal del servicio de limpia se dio cuenta que una bolsa negra de basura contenía los restos de la víctima. Dieron aviso a las autoridades y estas encontraron el resto del cuerpo en las bolsas negras en un camión de basura.

Ante esto, el retrato de la joven asesinada fue difundido en medios de comunicación, con el fin de dar con su identidad. Fueron tan solo unos días y lograron identificarla.

Las autoridades comenzaron las indagatorias, reuniendo así a los principales 5 sospechosos. Los ya mencionados, y además también al joven Bruce Hernández Guerrero, quien tiempo después fue absuelto, luego de que el juez encargado del caso no encontrara pruebas que lo relacionaran con el homicidio.

 

El Caso Mijangos “La hiena de Querétaro”

En la madrugada del 24 de abril de 1987, Claudia, entonces de 33 años de edad, asesinó a sus tres hijos Claudia María de 11 años, Ana Belén de 9 y Alfredo de 6 años de edad.

Esto ocurrió en la casa marcada con el número 408 de la calle Hacienda del Vegil, en Jardines de la Hacienda, en Querétaro.

Claudia daba clases de catecismo, ética y religión en el Colegio Fray Luis de León en donde también estudiaban sus pequeños hijos.
De acuerdo a lo publicado e informado por las autoridades, Claudia sufría de ataques esquizofrénicos los que se agravaron por su situación sentimental con su esposo Alfredo Castaños, con quien tenía serios problemas al grado de estar separados cuando ocurrieron los hechos.
La tarde anterior, los niños habían asistido a una kermesse del colegio y sus padres habían discutido muy fuerte, lo que motivo, de acuerdo a las autoridades, el ataque que movería a Claudia a matar a sus hijos.

Primero atacó a Alfredo, con un cuchillo y le amputó la mano izquierda, después a Claudia María, a quien apuñaló seis veces y finalmente a Ana Belén le dio una puñalada en el corazón. Luego arrastró los cuerpos ya sin vida de sus hijos a la recámara principal, los colocó en su cama y se acostó junto a ellos. La escena que presentaba la casa parecía sacada de una película de horror. El piso de la sala y las escaleras que iban hacia la planta alta estaban manchados de sangre, al igual que el pasillo entre la recámara principal, la recámara del pequeño Alfredo, la recámara de las niñas y el baño.

Quienes afirman haber platicado con Claudia en esa época, dicen que no recuerda nada de lo ocurrido con sus hijos y que su memoria se borró desde aquella fatídica madrugada. 

Las autoridades llegaron a la conclusión de que había cometido el asesinato debido a un fuerte ataque de esquizofrenia y por tal razón era inimputable, es decir no podía condenársele por haber cometido un delito, pero ordenó su reclusión por 30 años en una clínica ubicada en el Centro de Readaptación Social de Tepepan, Estado de México.

En el 2019, Claudia Mijangos, fue trasladada a una clínica psiquiátrica para continuar con su tratamiento, después de que fuera liberada de la prisión de Tepepan, al sur de la Ciudad de México.

‘El Chacal’ de Lomas

La historia de quien es recordado como «El Chacal» de Lomas de Casablanca, que cometió 6 asesinatos en tan sólo dos días. Uno de los asesinos más recordados por el colectivo de la sociedad queretana.

Inició la madrugada del 4 de junio del 2000, en una escena que a primera vista parecía ser inocente. Dos hermanos, Rogelio y Raúl Álvarez Escobar, tomaban unas copas en su casa, ubicada en el número 605 de la calle 3 de la colonia Lomas de Casablanca.

El alcohol hizo lo suyo. La plática se convirtió en discusión, y la discusión en una verdadera pelea a gritos entre los hermanos. De acuerdo a las versiones obtenidas por los periodistas de la época, el punto de quiebre de la pelea fue cuando Raúl confesó a su hermano que había mantenido relaciones sexuales con su esposa.

Esto -irónicamente- calmó las cosas. Rogelio se tomó la noticia con calma. Calladamente, pidió que le confesara también quiénes sabían de la infidelidad. Poco sabía Raúl que su consanguíneo hacía en su mente una lista de muerte. Cuando Raúl terminó de decir los nombres, Rogelio sacó un arma y lo acribilló a balazos, terminándose las balas de su revólver.

Habiendo consumado el asesinato y aún cegado por los celos, Rogelio (quien había sido agente de seguridad pública del estado) se dirigió hasta la casa ubicada en la calle 11, número 614 de la misma colonia. Sin mediar palabra, abrió fuego contra su esposa, Inés González González. En la misma casa, disparó contra su suegra, Consuelo González Padilla, y su suegro, J. Guadalupe González Mendoza.

Con un conteo ya de cuatro muertos, Rogelio Álvarez Escobar salió de su domicilio. Viéndose sin vehículo y con la necesidad de huir al son de las patrullas que ya se oían a lo lejos -probablemente los vecinos ya habían reportado los
disparos- Rogelio paró a la primera persona que vio.

El joven infortunado fue Fernando López Mora, quien conducía un vehículo marca Volkswagen por la zona. Lo paró para exigirle que le diera su vehículo. Una vez hecha la transacción, decidió no dejarlo como testigo y también le dio muerte. Este fallecido, que nada tenía que ver en aquella trágica historia familiar, era un joven abogado, actuario del Tribunal Superior de Justicia.

La policía llegó y no había rastro de Rogelio. Con cinco cuerpos, comenzaron las investigaciones. No obstante, la cifra creció al día siguiente. En medio de la investigación, y sin levantar ninguna sospecha, Rogelio regresó a Lomas de Casablanca, donde asesinó a su cuñado (medio hermano de su esposa), Alfonso González Elías.

Este nuevo asesinato causó conmoción en la colonia. Conmocionados pero tranquilos porque la ráfaga de asesinatos parecía no haber sido más que un producto de celos, los habitantes comenzaron a temer que Rogelio empezara a matar «a diestra y siniestra».

La policía, desconcertada por este nuevo homicidio -ya sumaron los seis- realizó un operativo nunca antes visto en la colonia. Las patrullas inundaron las calles y todos estaban alerta ante la más mínima señal de quien ya habían comenzado a apodar como «El Chacal de Lomas de Casablanca» o «El Seis Muertos».

Rogelio fue detenido ese mismo día por la tarde. La Policía Federal Preventiva le dio alcance en la carretera a San Luis Potosí, donde fue arrestado sin necesidad de hacer un disparo. Sereno y callado como una tumba, fue trasladado al penal de San José el Alto (donde hasta ahora permanece), dispuesto a iniciar su proceso.

Dio inicio el proceso penal 163/2000 ante el Ministerio Público. Aceptó los aseisnatos y negó estar arrepentidoÁlvarez Escobar recibió una sentencia de 378 años de prisión, que fue reducida a 50, ya que en ese momento se prohibía dar penas de más de 50 años en el estado.

Pero su historia de sangre no termina ahí. En realidad, «El Seis Muertos» cometió 7 asesinatos.

«Es un psicópata». Así sentenció el entonces procurador, Apolinar Ledesma, a Rogelio Álvarez, ya conocido por todos como «El Chacal».

La afirmación del procurador resultó ser cierta, pues 4 años después de la noche que le destruyó la vida, «El Chacal» añadió un muerto más a su lista.

Frustrado tras cuatro años de prisión, ‘El Chacal’ planeaba, junto con otros, escapar de la prisión. Sus planes se descubrieron y tomó cartas en el asunto.

Una gran pelea estalló en el CERESO el 21 de octubre de ese año. En medio de los golpes entre los reos, un arma de fuego silenció todo. Efraín Cruz Barrera (otro ex-policía convicto) yacía en el suelo, muerto, con una herida de bala.

Juan Martín Granados Torres, procurador en ese año y hoy secretario de Gobierno, dijo desconocer la manera en la que el arma calibre .25 entró al penal.

Y nunca se supo.

Por ese asesinato, la condena de ‘El Chacal’ subió 45 años. En total, deberá purgar 95 años de prisión, por lo que es más que probable que la vida de ‘El Chacal’ termine recluido en San José el Alto.

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