Marcelino, orgullo queretano que ayudó a salvar el Cerro de Capula

¡Nos demuestra que sin importar la edad, todos podemos sumar algo a nuestra comunidad!

Marcelino Quesada Herrera, un joven de tan solo 12 años, habitante de la Comunidad de Capula en Huimilpan, fue uno de los héroes que ayudaron a apagar el fuego ocurrido entre ayer y hoy en esta misma comunidad y que afortunadamente ya está controlado en su totalidad.

Nos cuenta para Reporte Querétaro, que ayer por la tarde había comenzado a ver un poco de humo desde su venta y no fue hasta más noche, cuando el incendió se intensificó, que alcanzó a percibir el fuego.

Ver el cerro así fue algo muy triste para él, por ver cómo los árboles que nos dan oxígeno y los animales que viven ahí se verían muy afectados por esto, además era un lugar muy bonito que solía visitar mucho con su familia.

Su plan original para este sábado en realidad era ir a jugar con sus primos, como cualquier persona de 12 años haría en un fin de semana, sin embargo, esta vez el deber llamó a la puerta. Su padre muy temprano en la mañana le pidió que lo acompañara para sumar esfuerzos y tratar de mitigar el fuego.

“Primero el deber y luego la obligación” nos comparte esta frase que le dio su padre.

Desde las 6:00 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde estuvieron juntos trabajando juntos en el cerro. Empezaron solos haciendo los caminos para que la hojarasca no siguiera propagando el incendio y veredas para que se rompiera el camino del fuego. Después se les sumó el señor Noé y más tarde empezaron a llegar protección civil, soldados y la Guardia Nacional

¿Ahora qué sigue?

“Ahora lo que toca es limpiar los lugares del incendio, quitar la ceniza y volver a poner la hojarasca de ahí mismo y reforestar el lugar” nos comenta Marcelino.

Y no solo eso, también nos regala una serie de recomendaciones para evitar nuevos desastres: nos recomienda que las personas que decidan manipular cosas con fuego, deben de hacerlo muy lejos del bosque y que las personas que realicen fogatas se aseguren de haberlas apagado muy bien, ya sea con agua o con arena.

Al final del día, nos compartió que haber podido salvar el cerro es un sentimiento muy bonito de alegría. Si bien, no niega que llegó a sentir miedo por el incendio y tristeza por el bosque, trabajar junto con otras personas que estaban de voluntarios por el Cerro de Capula es algo que lo llena de orgullo.

A nosotros también nos llenas de orgullo Marcelino.