Qué hacer en la Plaza Fundadores

Historia, artesanías, comida, bebidas y más...

La Plaza Fundadores está llena de vida, color y música, pero pocos saben que el alegre ambiente de hoy no se parece nada a la sangrienta escena que se vivió allí hace más de 500 años… Corría el 15 de julio del año 1531 y sobre el Cerro del Sangremal, una violenta lucha se disputaba entre los caciques otomíes cristianizados y los jefes chichimecas por la conquista de la ciudad. La batalla era violenta, sin armas, y los hombre luchaban valientemente cuerpo a cuerpo hasta que sucedió un milagro, y en medio de la batalla apareció el apóstol Santiago, montado en un caballo blanco, iluminando el escenario y conduciendo a los indígenas a la rendición. 450 años más tarde, en 1981 se construyó oficialmente la Plaza Fundadores con el propósito de conmemorar la fundación y la conquista de la ciudad. Posteriormente, este espacio fue sede del Mercado de la Cruz y en el 2013 sufrió remodelaciones que al final lo dejaron como el lugar agradable e icónico que conocemos hoy en día, y en donde hay muchas cosas que puedes hacer y disfrutar, aquí te las contamos todas: 

Empaparte de historia

Sobre cuatro pedestales de cantera, se encuentran las estatuas de Nicolás de San Luis Montañez, Don Juan Sánchez Alanís (creador de la traza de la ciudad), Fray Jacobo Daciano (primer evangelizador de los indígenas), y Don Fernando de Tapia, mejor conocido como Conin, todos personajes que ayudaron a la formación de la mítica ciudad de Querétaro y que puedes conocer “en persona”.

Comprar artesanías

En la explanada, encontrarás carritos llenos de muñequitas, llaveros, rebozos, y todo tipo de textiles coloridos que sirven como el mejor recuerdo o el más atinado regalo, aparte de que son vendidos por las mismas manos que los fabrican artesanalmente.

Probar dulces regionales

Justo en la esquina con la calle Independencia, el local “La Peineta de Doña Josefa” ofrece todo tipo de dulces regionales, así como también nieves, artesanías, souvenirs, calaveritas de época y claro, los tradicionales pedos de monja que no te puedes perder.

Disfrutar de la sombra en las bancas

Ya sea para leer, escuchar música, observar a los niños juguetones que corren con su balón, admirar el Templo de la Curz o simplemente para descasar, las bancas de la plaza están situadas perfectamente bajo la sombra de frondoso árboles, así que puedes disfrutar de mañanas y tardes hermosas, sin preocuparte por los fuertes rayos del sol.

Comer en los restaurantes al aire libre

En la plaza encuentras de todo, cafecitos y restaurantes al aire libre, perfectos para todos los gustos. Ya sea que se te antojen unas buenas pizzas y hamburguesas, una deliciosa comida mediterránea, o hasta un rico rollo de sushi, puedes escoger el restaurante que prefieras para disfrutar de los mejores platillos y el ambiente más agradable. Hay especiales de temporada como el dulce de calabaza en el restaurante Bolkan o promociones 2×1 en Casa Sakura que definitivamente no te puedes perder.

Además, por las tardes y noches, puedes disfrutar de ricos tragos y cervezas artesanales, con un gran ambiente y música en vivo.

Tomarte foto con el Templo de la Cruz

Por último, no te puedes ir sin tomarte tu foto con el hermoso Templo de la Santa Cruz de fondo, el cual por cierto, tiene una historia espectacular que también te recomendamos ir a conocer.