Uno de los edificios más misteriosos: Tres leyendas del ex-convento de Capuchinas

Spolier alert: Estas historias no acaban bien

Fecha de registro: 2020-07-02 18:52:24

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Agua por amor:

Una de las primeras leyendas, atribuidas a lenguas vituperias, es la de que el señor Marqués de la Villa del Villar se prendó de los encantos de una monja, por lo cual le dijo que pidiera lo que quisiera, a lo cual la monja respondió que dotara a la comunidad del preciado líquido, ya que el agua que consumían “le faltaba limpieza, pureza y claridad”, en vista de lo cual el Marques se decidió levantar el acueducto que por más de doscientos años abasteció de agua a la ciudad.

Esta leyenda es echada abajo por estudiosos del tema, que nos hacen saber que si el fin del Marqués hubiera sido dotar de agua únicamente a la comunidad de Capuchinas, no era necesaria la imponente obra hidráulica que construyó, ya que por el valle y rodeando al cerro del Sangremal, se podría conducir el agua desde la Cañada hasta el citado convento.

Sin embargo, la munificencia del Marques era de llegar a dotar del preciado líquido no a su amado convento, sino a toda la ciudad, comenzando por el convento de la Santa Cruz, que localizándose en lo alto del Sangremal, requería de un imponente sistema hidráulico para abastecimiento, lo que origino la construcción del monumental acueducto, símbolo de nuestra ciudad.

La gárgola y un suicidio:

También las crónicas nos hacen saber que entre los gruesos muros del vetusto convento de Capuchinas, oraba, ayunaba y se disciplinaba para alcanzar misericordia, la doncella protagonista de la leyenda La Gárgola del Suicida, narrada por el cronista de Querétaro, licenciado Guadalupe Ramírez Alvarez, quién nos comenta que a finales del siglo XVIII ocurrió la tragedia frente al convento de San Agustín, cuando un mozuelo mal correspondido en amores por su amada que vivía en la calle de San Agustín, perdió la vida al caer desde las alturas del templo, estando parado sobre la gárgola de la esquina sur oriente del edificio, a la cual había subido esperando ver una señal desde la ventana de la amada, la cual no recibió a tiempo, y estando humedecida la canaleta por las lluvias, cedió al peso del muchacho.

La fallida huida de Maximiliano:

(Durante la Prisión de Maximiliano se sucederían varias leyendas)

A causa de una imprudencia, ya que estando Maximiliano, Miramón y Mejía condenados a muerte, la princesa de Salm Salm, junto con otros personajes, logró sobornar a los Coroneles Palacios y Villanueva para permitir la fuga de los reos la noche del 13 al 14 de junio.

Don Carlos M. Rubio, implicado también en el plan, se comprometió a colocar un tiro de caballos en la esquina de las Calles de Santa Clara y Capuchinas para facilitar la huida, lo que finamente cumplió.

Sin embargo, la imprudencia cometida por la Princesa horas antes al reclamar al Coronel Villanueva que le pedía otras pocas onzas para los centinelas que acababan de llegar para reforzar la guardia, -después de haber invertido ya dos libranzas de $ 100,000.00- pico el amor propio del Coronel Villanueva, dando por resultado que denunciaron al General Escobedo el intento de fuga, lo que provocó que la Princesa fuera desterrada y el cambio de guardia en el convento, impidiéndose la huida.

Tomado de la página web del museodelaciudad.org y recopilado por el arquitecto Jaime Vega Martínez.

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